sábado, 19 de noviembre de 2011

Facebook y sindicalismo

Transitando Facebook, me encontré con un usuario poco común. El nombre que lleva es Augusto Timoteo Vandor, ex líder sindicalista asesinado por Montoneros en 1969. El usuario, además tener una foto de Vandor en el perfil, opina en su muro sobre situaciones que ocurren hoy  e intenta reflejar cuál sería la mirada del Lobo sobre estos hechos. Por eso, decidí hacer un recorrido sobre cómo este hombre cambió al sindicalismo y a su forma actuar por aquellos años convulsionados.
El peronismo había sido el gran impulsor del sindicalismo. El trabajador contaba con beneficios que no había tenido nunca y el Estado benefactor mantenía el orden a pesar de pequeñas protestas aisladas. El gobierno militar que derrocó a Perón en 1955, encabezado por el general Eduardo Lonardi, quien dijo que no había ni vencedores ni vencidos, procuró establecer acuerdos con las principales fuerzas que habían sostenido a Perón, particularmente los sindicalistas.
A las palabras se las llevo el viento y dos meses después Lonardi era depuesto. El general Pedro Eugenio Aramburu ocupó su lugar. Los empresarios coincidían en que debían modificar el estatus logrado por los trabajadores. Esto implicaba restringir el poder de los sindicalistas, recortar los ingresos y recuperar la autoridad patronal.
Aramburu tenía como objetivo desmantelar el aparato peronista. Intervino la CGT y los sindicatos, puestos a cargo de oficiales de las Fuerzas Armadas. Dirigentes políticos y sindicales fueron detenidos y proscriptos políticamente. Expatriado el peronismo, el cúmulo de trabajadores realizaba marchas o huelgas, más a menudo en 1957. Allí, se creó una nueva generación sindical, más dura y acostumbrada a la violencia represiva del Estado. Ante la ausencia de Perón, estas organizaciones sindicales fueron la “columna vertebral” del movimiento.
El gobierno de Frondizi (1958-1962) y el Plan de Estabilización que lanzó su ministro de Economía, el ingeniero Álvaro Alsogaray, que congeló los salarios y trajo una desocupación generalizada, entre otras cosas, provocó una ruptura en la frágil relación con el sindicalismo. La dura represión practicada por el gobierno puso en pie de guerra a la masa trabajadora.
En los sindicatos se consolidaba un nuevo tipo de dirección, más interesada en las complejas estructuras sindicales que en los hechos cotidianos. A veces llegando al matonismo. Augusto Vandor, jefe del sindicato metalúrgico, fue la figura principal de esta nueva burocracia sindical, con paros generales duros de palabra pero escasamente combativos y negociaciones permanentes.
Vandor propuso un peronismo sin Perón
El gobierno de Illia (1962-1966) también tuvo enfrentamientos con el sindicalismo. El gobierno se había propuesto controlar a los dirigentes sindicales. Para eso propuso aplicar la Ley de Asociaciones.  Los sindicalistas respondieron con un Plan de Lucha, increíblemente orquestado por Vandor que consistió en la ocupación escalonada, entre mayo y junio de 1964, de 11 mil fábricas, en una operación que involucró a casi 4 millones de trabajadores. El vandorismo demostraba su poder dentro de las organizaciones sindicales.
En el primer semestre de 1964, los sindicatos encabezaron una reorganización del Partido Justicialista. Esto los fue llevando a un enfrentamiento con Perón, amenazado en su liderazgo. El General sabía que Vandor estaba ganando posiciones. El gobierno proscribió al Partido Justicialista pero autorizó a los peronistas a presentarse bajo otro rótulo como la Unión Popular.
El Lobo fue el ideólogo de hacer lanzar miles de tortugas por la calle Florida aludiendo a la supuesta lentitud del gobierno radical. También había sido uno de los impulsores del fallido retorno de Perón en 1962.
Las elecciones provinciales de 1965 definieron el enfrentamiento entre Vandor y Perón. Isabelita, enviada por el General, había venido a la Argentina con el objetivo de alentar a los candidatos peronistas y a repudiar a las formulas vandoristas. El resultado: Perón triunfaba en el escenario electoral y Vandor en el sindical.
Los sindicalistas se mostraron francamente esperanzados con el golpe de 1966, especulando con la permanencia del tradicional espacio para la negociación y la presión. Esto tenía que ver con el amplio campo de tendencias que existían en el gobierno y la falta de un foco claro. En poco tiempo, la represión hacia las protestas sindicales se hará presente. Se sancionó la ley de Arbitraje Obligatorio, que condicionaba la posibilidad de iniciar huelgas.
                El “Operativo Judas”, plan para asesinar a Vandor, fue realizado con meses de antelación. Detallistas, los encargados de perpetrarlo tenían que vulnerar los 20 guardaespaldas del Lobo. Los autores mantuvieron en total secreto el asunto, ya que en dos ocasiones anteriores de intento de asesinato, el líder sindical se había enterado antes del hecho.

                El 30 de junio de 1969 se llevó a cabo la operación que terminó con la vida de Vandor. Los integrantes del operativo ingresaron a la UOM haciéndose pasar por oficiales de justicia. Ingresaron, redujeron a todos los que estaban dentro y fueron puerta por puerta buscando al Lobo al grito de ¿Dónde está Vandor?. El líder sindical, que en ese momento mantenía una charla telefónica con Antonio Cafiero, salió al pasillo a ver que sucedía y recibió dos impactos en pleno pecho. Al girar recibió otro debajo del brazo y cuando cayó dos más en la espalda.
                La autoría del hecho fue reconocida dos años después por el Ejército Nacional Revolucionario, aunque se sabe que este nombre fue ficticio, con el fin de despistar a los servicios de inteligencia. Los implicados en el suceso pertenecían a la organización guerrillera Los Descamisados, que después se fusionaría con Montoneros.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Estados totalitarios ficcionarios y reales

Onganía fue gran impulsor de un estado absolutista
       A lo largo de la historia, Argentina ha sido víctima de diversas dictaduras, en distintos contextos nacionales e internacionales. Los totalitarismos comenzaron con el golpe de Estado a Irigoyen en 1930, pero después de 1955 se darán una serie de gobiernos de facto, con breves mandatos semi democráticos en el medio, que se prolongaría hasta la vuelta de la democracia en 1983. La dictadura que encabezó el general Juan Carlos Onganía, en 1966, intentó imponer algo similar a lo que plantea George Orwell en su libro, 1984.
        La inestabilidad del gobierno de Arturo Illia (1963-1966) y la urgencia de los militares de combatir al comunismo conformaban el anticipo del inminente golpe. Un elenco de propagandistas se dedicó a desprestigiar al gobierno, y al sistema político en general, y a enaltecer la figura de Onganía, “última alternativa de orden y autoridad”, como escribió Mariano Grondona en Primera Plana. Un amplio consenso acompañó al golpe del 28 de junio de 1966.
       El nuevo gobierno no tenía una línea clara ni una tendencia coexistente. Lo que sí tenía claro era que era necesario reorganizar el Estado, hacerlo fuerte, con autoridad y sumamente severo. La represión del comunismo era uno de los objetivos de los militares, quienes veían a las Universidades como el refugio de las ideas izquierdistas. Las intervenciones en los sectores educacionales no se hicieron esperar. La intromisión del Estado en las facultades rompió con toda posibilidad de autonomía académica. El 29 de julio de 1966, la policía reprimió duramente a estudiantes y profesores en distintas Universidades, lo que se conoció como “La noche de los bastones largos”.
La Noche de los Bastones Largos, día histórico nacional

      Rápidamente el Estado tomó control de todos los asuntos y ahogó cualquier tipo de oposición. El plan de Adalbert Krieger Vasena, Ministro de Economía y Trabajo, si bien logró arreglar las cuentas del Estado, reducir la inflación y permitió grandes inversiones estatales, también desnacionalizó a una gran cantidad de empresas que veían en el capital extranjero un futuro más próspero. En 1968, las clases empresariales comenzaron a quejarse del autoritarismo de Onganía y empezaron a pensar en una alternativa.
      El Cordobazo, que estalló en 1969, fue un movimiento estudiantil que provocó el inicio de una cadena de masivas protestas que estimularon la caída del ya frágil gobierno. La movilización, que tenía como principal protagonista a Agustín Tosco, fue duramente reprimida por las fuerzas policiales y el Ejército. Este hecho marcó el fin de la dictadura.
      El secuestro y asesinato del ex presidente Pedro Eugenio Aramburu en 1970, perpetrado por Montoneros, también afectó a Onganía. Aramburu era uno de las principales alternativas que los militares barajaban. Entonces, varios sospechaban que ciertos círculos que rodeaban al presidente habían estado implicados en el caso. A principio de 1970 depusieron a Onganía y designaron a Roberto Marcelo Lanusse como mandatario. La dictadura de “La Morsa”, así le decían, quien quería aplicar un gobierno eterno, tuvo un paso fugaz por la Argentina pero la intención de haber implementado un estado absolutista estuvo presente y se vio, con mayor claridad, en los primeros años de gestión.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Vivencias de un pasado aterrador

Emiliano Costa fue víctima del terrorismo de Estado
      
         La mejor herramienta para conocer la historia son los testimonios de los que vivieron aquellos hechos a los que uno quiere acercarse. Mas aun, si fueron protagonistas en esos episodios. Emiliano Costa, ex Montonero de 62 años, viudo de Victoria Walsh, hija de Rodolfo Walsh, nos cuenta sus experiencias vividas en aquellos años, su militancia, su opinión sobre la cúpula de la agrupación, la relación Montoneros-Perón y los errores estratégicos que tuvo la organización guerrillera más importante de Latinoamérica en esa época, entre otras cosas.

¿Cómo llega Montoneros a tu vida?
Cómo llego yo, tiene que ver con la historia de nuestro país en esos años y de dónde veníamos. Qué había pasado y qué venía pasando en la sociedad desde unas décadas atrás. Entonces hay que remontarse a unos cuantos años atrás. Las luchas populares, como las represiones, como las formas de ir imponiendo distintas políticas, hay casi un hilo conductor a lo largo de la historia que se expresa enlazado con las circunstancias y las coyunturas internacionales que afectan y que marcan el desarrollo de un país dependiente como la Argentina. Todo tiene un poco su antecedente histórico y su precedente inmediato en  la realidad que va viviendo. La realidad que vivió nuestra generación, la mía, la que hoy tiene alrededor de los 60 no conocimos lo que era la democracia. Lo que vivimos desde muy chicos era la imposición de determinadas políticas y la mayor o menor aceptación de dependencia de los gobiernos civiles pseudodemocráticos, porque en general llegaban al poder condicionados, no tenían nada que ver con la democracia. O sea, se mantenía entonces al gobierno si los sectores dominantes, las fuerzas armadas, la iglesia, estaban de acuerdo con lo que se decía y si no no. Eso fue todas las interrupciones de los procesos muy breves democráticos que se vivieron después de la caída del peronismo en la sociedad argentina. Entonces, la realidad me golpeó a mí, me acercó a mí, a través de las distintas instancias que iba viviendo. Yo empecé una carrera universitaria, después cerraron la facultad por un año. No tenía posibilidades de elegir. Lo único que uno veía y percibía era un país dividido en dos, donde las clases populares planteaban un pasado y vivían un sueño de una sociedad que había sido más justa y los militares como factor de poder decidían qué es lo que se hacía y no se hacía. Entonces en ese marco primero las luchas, las incidencias tanto internacional como nacional, es decir los antecedentes como el Cordobazo, las luchas obreras, sobretodo la resistencia peronista del 55 en adelante. Después los movimientos sindicales y muy inmediatamente lo que era la figura heroica del Che, su muerte en Bolivia, el triunfo de la Revolución Cubana, que había sido como un faro que en realidad se podía luchar contra eso, contra los milicos, contra el imperialismo, que se podía luchar de una manera determinada y eso vinculado a todas estas cosas fue llevando a que la única salida, la única posibilidad que unos veíamos por ahí la mayoría de los jóvenes que estábamos más comprometidos con la realidad, o sea que estábamos buscando una participación, era que la única manera de luchar con la fuerza es la fuerza
Unas de las críticas que se le hizo a Montoneros fue utilizar la violencia y no buscar otra salida a la situación. ¿La lucha armada era la única forma de vencer o había otra alternativa?
No, yo no creo que era la única forma. No sólo creo que no era la única forma sino que no era la forma. Tampoco era el camino y evidentemente no lo fue. Lo que pasa es que nosotros, como generación y en esa época a los 20 años no conocíamos otra experiencia mejor. No vivíamos esos valores. Y era un problema esto también en el marco y en la coyuntura internacional en la región. Entonces yo no lo estoy diciendo como valorizándolo. Nosotros no conocimos otra salida, nos costó mucha sangre, mucho sufrimiento, muchos errores darnos cuenta, algunos, otros quizá nunca lo hicieron, de que en realidad el camino era otro y era muy difícil planteárselo en esas circunstancias. Hoy uno lo ve y lo piensa de otra manera y el camino era otro. También hay que pensar otra cosa y que es no solamente la justificación de la lucha armada y la violencia tampoco está solamente en el resultado inmediato. Yo creo que por ejemplo juzgar lo que fue la muerte del Che en Bolivia por su fracaso como movimiento foco guerrillero en Bolivia es ignorar varias cosas que tienen que ver con su trascendencia en el imaginario, en los sueños, en las utopías universales. La figura trasciende el hecho mismo del triunfo, del éxito o del fracaso inmediato. Inclusive muchas veces puede luchar no porque piense que va a vencer sino porque piense que no tiene otra alternativa más que luchar. Porque hay que resistirse por más que pueda o no pueda vencer. Como ha pasado con el nazismo, con el fascismo o con otro movimiento que era de un poder absoluto y total en un momento determinado y bueno, uno como ser humano tenía la posibilidad de elegir y decir bueno me rindo, me entrego o lucho, resisto aunque sepa que no tenga  posibilidades de triunfar. No es que lo reivindique pensando en las organizaciones armadas y los años setenta. De alguna manera veo hoy autocríticamente no el hecho de que se pudo haber triunfado o se podía haber ganado o no, sino el hecho de que posiblemente el camino era equivocado. Entonces en ese  camino se cometieron muchos errores y uno terminó, no utilizando exactamente los mismos métodos, porque los métodos utilizados por los milicos y por el terrorismo de estado fueron aberrantes y por eso son calificados crímenes de lesa humanidad y los prescriben, utilizando la tortura, la desaparición, sino porque en algún momento determinado responder a la violencia con la violencia solamente nos fue separando de lo que en los mismos sectores populares veían como propio. Además, y esto también es una autocrítica necesaria, aún y a pesar de la imperfecta democracia que era el gobierno de Isabel Perón después de la muerte de Perón, era un gobierno elegido por el pueblo.
¿Cómo era la relación del Movimiento con Perón durante el exilio y luego del retorno?
La relación fue muy cambiante. La relación con Perón primero fue de una gran identificación de ambas partes. Un gran impulso dado por él a la lucha armada a lo que él llamaba las formaciones especiales. Porque Perón llamaba formaciones especiales. Porque tenía una visión desde el movimiento donde la guerrilla o la lucha armada era una formación especial dentro de un dispositivo general. Nosotros en ese momento con otro tipo de ideas veíamos a lo que llamábamos las OPM (Organizaciones Político Militares) como la vanguardia, la conducción de la lucha popular en el terreno y a Perón mas bien como a un líder estratégico puesto en otro sector. Después eso fue hasta que Perón volvió o hasta que se llegó al gobierno con Cámpora.
¿El asesinato de Rucci fue uno de los peores errores estratégicos que cometió Montoneros?
Yo creo que sí. En realidad, yo creo que la muerte de Rucci se da en el marco de una estrategia general. O sea, no es el error. El error es haberse planteado la respuesta a la violencia con más violencia en ese momento dentro del cual estaba englobado lo de Rucci. El error globalmente, porque no fue solamente Rucci fueron otros, otros actos, que se sucedieron y que generaron toda esa situación. La figura de Rucci es más bien emblemática.
¿Qué fue a buscar Montoneros y qué se encontró en la denominada Operación Traviata?
La muerte de Rucci se da en el marco de un nivel de enfrentamiento cada vez mayor y que había tenido el punto más alto con lo que se llamó La Masacre de Ezeiza, el 20 de junio de 1973. Hasta ese momento había sido el desarrollo del crecimiento de la organización. Cada vez más cerca del poder, cada vez más cerca de Perón, del gobierno y ahí por un lado se produjo un punto de inflexión, un quiebre en la historia. Y ese fue un hecho, uno más de esa cadena, del que participaron un montón de personajes de la derecha peronista, entre ellos Rucci y sus secuaces, los matones de la CGT, según lo que fue todas las grabaciones y las escuchas de Rodolfo Walsh en torno al tema. Esto se da en el marco de este enfrentamiento entre la derecha y la izquierda del peronismo, donde se venían sucediendo cada vez más los hechos. Caían de un lado y caían del otro. Caían de ellos y caían de los nuestros. Nuestros locales eran ametrallados todo el tiempo, nuestros militantes masacrados. Lo de Ezeiza fue como un punto culminante. La decisión de actuar matando a uno de los que considerábamos responsables de la masacre de Ezeiza terminó con la muerte de Rucci y generó la agudización de lo que fue el enfrentamiento con Perón.
¿Por qué motivo Montoneros se clandestiniza en 1974?
En septiembre de 1974 Montoneros pasa a la clandestinidad. Ese fue otro gran error inducido por las circunstancias. También, decir hoy en día que fue un gran error, habría que retrotraerse y pensar. Por ejemplo, volviendo a lo de Rucci, después de la masacre de Ezeiza y también inclusive antes, las movilizaciones nuestras masivas, la gente de base, las agrupaciones, los militantes, todos cantaban: “Rucci traidor, a vos te va a pasar lo mismo que Vandor”. O sea, pedían la cabeza de Rucci. Por esta cosa que te digo que íbamos viviendo permanentemente las agresiones violentas de los desplazamientos, los tiroteos, de los sindicatos y de la ultraderecha, llámese CNU, CdeO, todo lo que después conformaron la Triple A. Esto lleva a que este nivel de enfrentamiento hace muy difícil de sostener las acciones legales. Yo era responsable de la JTP (Juventud Trabajadora Peronista) de Capital y miembro de lo que era la regionalidad responsable del local nacional de la JTP, vivía ahí prácticamente. Bueno, tiroteo, granada, cohete, lo que te podés imaginar. Yo supe unos días antes. La mayoría de los compañeros, que estaban en las agrupaciones, que estaban en una fábrica, que estaban en su lugar de trabajo se enteraron por los diarios.
¿Esos hechos significativos, los decidía sólo la cúpula montonera?
Si Fue un error. Primero una cosa que yo creo que también hay una constante en otra cosa que es de alguna manera un cierto desprecio de la Conducción de Montoneros en el fondo por la vida de los militantes de base.
¿Cómo se vivió en ese momento, dentro del Movimiento, la postulación de Isabelita como vicepresidente?
Nosotros como grupo, como tendencia revolucionaria, que era importante masivamente pero no su expresión en el partido nos opusimos a la formula Perón-Perón  y planteábamos una fórmula de unidad nacional que era Perón-Balbín, que era también medio irrealizable. Pero bueno, visto hoy a la luz de la historia lo que había sido el abrazo de Perón con Balbín, y la amenaza de los militares se veía como una cosa posible pero creo que era algo muy irrealizable. Igualmente nosotros nos resistimos totalmente a la formula Perón-Isabel, porque también estaba el tema del Brujo.
¿Qué provocó los cambios de visión de Perón?
Yo creo que hay varias razones, no hay una sola. Pero fundamentalmente yo creo que Perón tuvo un error de cálculo y pensó que podía manejar la situación con su capacidad de conductor sólo. Y en ese sentido no tenía un conocimiento cabal de cuál era la verdadera realidad, la situación acá. Después, su pensamiento era distinto por más que hubiera apoyado y utilizado el tema de las organizaciones armadas para presionar sobre los militares para llegar a las elecciones. Él, como un poco dijo en varias circunstancias, prefería el tiempo y no la sangre. O sea el planteaba un camino por otro lado. Camino que tampoco había que ver si hubiera podido ser posible. Porque en realidad, desde que los milicos tuvieron que entregar el poder empezaron a preparar el golpe de estado para volver a tenerlo. Lo entregaron en un momento determinado porque se le venía encima todo el pueblo, y la derrota y lo tuvieron que hacer pero sin entregar el poder real.
¿En qué año te detienen?
Yo caí en cana varias veces, pero poco tiempo. Pero cuando caí fue en abril del 75, mi detención más larga que fueron casi siete años. Hasta fines del 82.
¿Cómo te enterás que salís y cómo fue?
Ya se concedían algunas libertades. Más o menos ya sabias unos días antes que ibas a salir. La salida era una mezcla de ansiedad y también de no saber lo que iba a pasar cuando salía, una incertidumbre.
¿Vos sabías todo lo que pasaba afuera?
Sí, claro. Ya en ese momento no pasaba tanto. Ya se sabía gran parte de las cosas que habían pasado en la ESMA, los desaparecidos, por ahí no con tanto detalle e información como fue después del juicio a las Juntas pero se sabía todo lo que había pasado en líneas generales. Y todavía el poder lo seguían teniendo los milicos. Inclusive ahí todavía hubo una desaparición, o algún un hecho concreto. Pero digamos, mi sensación fue como entrar a otro mundo. Los olores, la calle. Al principio tenía medio de cruzar la calle, por los autos. Los primeros días que salí daba la vuelta a la manzana.
¿Qué diferencias había entre donde estuviste vos y un chupadero?
Donde estuve yo aun cuando la ley la hacían los milicos, la arbitrariedad, el objetivo era el mismo de destruirnos, el poder era enorme pero había todavía ciertas reglas y ciertas apariencias que debían de alguna manera mantenerse porque éramos públicos. Estábamos ahí con nombres y apellidos, teníamos familiares nos venían a visitar. El primer lugar era eso: tenías un contacto y un cable con la realidad. Tu familia te podía venir a visitar aunque sea una vez por semana o una vez por mes como era en Rawson. Igual te podían matar, te podían torturar, te podían cagar a patadas. Pero todo eso tenía otra repercusión. Inclusive las cárceles fueron visitadas por la Cruz Roja Internacional, la Comisión de Derechos Humanos de la OEA en el 78. En la medida que la dictadura llegada el punto tenia presión tanto de los yanquis, del Departamento de Estado, del organismo para que tratara de poner una cosa de normalización, parar con los movimientos por izquierda y demás, ahí estabas así. En los chupaderos el poder era total. El que estaba ahí dejaba de ser una persona, era un esclavo inclusive hasta los abusos sexuales, las torturas, todo eso y después era la ruptura con la realidad, con tus lazos familiares termina destruyendo toda esperanza de vida y ahí cuando se aniquila el ser humano.
¿A Victoria Walsh la conociste militando?
Si nos conocimos militando en el medio de prensa. Yo era delegado en el diario que trabajaba y ella también era delegada en La Opinión y bueno nos conocimos.
¿Cómo fue lo de tu hija Victoria?
Ella estaba con la madre en una reunión en una casa. Era muy difícil en ese momento moverse con los chicos. A veces se los podía dejar en algún lado pero era difícil hacerlo permanentemente entonces ella ese día estaba con Vicky y tenía 1 año y 2 meses y se quedó a dormir con ella y bueno estaba en el momento en que fueron rodeados, entraron a la casa, la pusieron debajo de un colchón en un baño para que se pudiera proteger y bueno.
¿Qué análisis haces sobre Firmenich?
Mi visión, francamente, es que es un ser despreciable. Esto independientemente de otros factores, tampoco es el chivo expiatorio. Somos responsables todos. Uno no puede decir la culpa de todo la tuvo Firmenich que era un hijo de puta, malo, feo y todos los demás éramos pobres boludos que no sabíamos lo que hacíamos. Entonces parte de toda esa mentalidad era la corresponsabilidad en eso. Ahora yo creo que hay una cosa que no se puede perdonar y es que después no haya habido una verdadera, sincera y profunda autocritica y un arrepentimiento, y una conciencia del daño hecho y la irresponsabilidad con que se condujo a los que eran conducidos, los militantes y demás. Entre ellos el tema de la contraofensiva y miles de temas más, no solamente eso. La soberbia sobre todo es el principal defecto, la principal miseria en alguien que debió haber estado, por lo menos, a la altura de las circunstancias. El Che por lo menos murió combatiendo y entonces hoy se puede juzgar de otra manera. Pero alguien que fue Comandante de la organización guerrillera más importante de América Latina en ese momento, donde miles de jóvenes y no tan jóvenes creían en él, terminar como un tendero que finalmente decimos, bueno se equivocó en un par de cosas y jamás hizo una profunda asunción de errores eso es lo más miserable y lamentable que hay.
¿Galimberti?
Galimberti era un condotieri. Era un tipo con muy pocos escrúpulos y muy hábil, inteligente, carismático y demás pero era un condotieri, un mercenario.
¿Qué crees del caso de Quieto, el juicio que le realiza Montoneros por delator y su condena a pena de muerte por parte de la agrupación?
Lo de Quieto es una cosa bastante compleja y complicada. Creo que era una gran persona con un montón de contradicciones y que sus contradicciones terminaron comiéndolo en un momento determinado. Más allá del tema después de que si traicionó o no traicionó, yo no lo creo. Yo no creo que haya traicionado, de todas maneras el no debió haber estado donde estuvo. Tampoco debió haber caído, el no debió haber caído preso nunca.
Lo de la delación ante la tortura era un tema muy importante en la agrupación. Hasta se llegó a implementar la pastilla de cianuro para combatir ese asunto. ¿Era imperdonable el soplo bajo tortura? ¿Ni siquiera entendible?
Ese tema es uno de los puntos más complejos y hay distintos momentos. En un momento determinado y sobretodo en el 74, a comienzos de todo esto, cuando se ve que el método de los milicos era el ciclo tortura-delación-caída, creo que más que nada ahí la respuesta de la organización fue la misma que lleva en otras circunstancias al aislamiento y la desaparición. En lugar de plantearse cómo enfrentar esa realidad a partir de la realidad hay una respuesta ideológica. Es decir un militante no puede quebrarse, si se quiebra es un traidor. Entonces es negar la realidad y la inmensa posibilidad a disposición que tienen para torturarte. Entonces, muchas de las cosas que la misma organización había establecido como normas, las fue ignorando. Y en definitiva es muy complejo el tema de las torturas y las reacciones que tienen distintas personas en las mismas circunstancias. El tema es que la respuesta al tema de la tortura no debió haber sido la cuestión de juzgamiento, y no haber pasado por esa cuestión ideológica que el que delata, o entrega algo, o no aguanta la tortura es un traidor.
¿Qué opinas del papel y el compromiso que asumieron los medios en aquellos años?
Yo creo que la prensa, los medios, en general, actuaron como el resto de la sociedad. Es decir, la mayoría fueron cómplices por miedo, por conveniencia, y en algunos casos por convencimiento. Creo que los grandes medios siempre fueron empresas con una visión y con un objetivo económico y de negocios, más que de luchar por la libertad, la expresión y demás. Creo que hay excepciones dentro de lo que fue la dictadura que dieron más o menos cuenta de lo que estaba ocurriendo como Buenos Aires Herald, curiosamente uno de los diarios más oligarcas que hay como el diario La Prensa cuyas páginas, algún columnista como Manfred Schönfeld que era tan liberal que luchaba por el respeto a las libertades, denunciaba y sacaba los habeas corpus. Pero después creo que los medios en general actuaron de la misma manera que actuaron siempre. Algunos con una visión y una militancia permanente recalcitrante, junto a los factores de poder: La Nación, vinculada siempre a la oligarquía ganadera y Clarín, que no tenía el poder que tuvo después, pero que siempre fue un medio importante vinculado a los sectores desarrollistas. Frente a eso existió la empresa independiente, la empresa clandestina, que a pesar de todo fue luchando para que se conocieran y trascendieran lo que estaba pasando. Y algunas voces que tuvieron la valentía de poder denunciar. Era muy difícil hacerlo en el país, no te olvides que los milicos secuestraron y mataron a directores de diarios, como Rafael Perrota (El Cronista Comercial), Edgardo Sajón (La Opinión), miembros que integraban el círculo social de los mismos militares.
Uno de los íconos de esto, de levantar la voz, fue Rodolfo Walsh. ¿Cómo era él?
Rodolfo, en mi visión, en mi recuerdo, era un tipo callado, discreto, cálido y al mismo tiempo distante. Siempre pensando lo que decía, y de alguna manera diciendo lo que pensaba con un gran nivel de inteligencia y también un nivel de simpleza importante. Entonces yo creo que Rodolfo Walsh, el Rodolfo Walsh que se arma de él no se lo creería.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Efemérides: El deporte político

Alvear fue un gran propulsor del deporte

     El deporte fue utilizado, en numerosas ocasiones, como herramienta para obtener réditos políticos a lo largo de la historia. En diversos momentos, se destacó el acercamiento de los gobernantes hacia las actividades deportivas, no sólo para realizarlas y fomentar la salud y la vida sana, sino también para lograr adheridos a sus proyectos personales. El deporte, no únicamente en Argentina, es un instrumento importante en la consciencia de la gente y utilizarlo en su favor ha sido el objetivo de muchos políticos. Los personajes más macabros han sido, también, protagonistas en distintos momentos deportivos.

     Benito Mussolini, cuando le ordenó, en el Mundial de 1934, a Vittorio Pozzo (entrenador de Italia) que gane el torneo. Esa Copa del Mundo fue un gran instrumento propagandístico utilizado por parte del Estado. Adolf Hitler y sus Juegos Olímpicos de Berlín 1936 o hasta Rafael Videla, en 1978. El deporte mueve millones de personas y los políticos lo saben. No todos lo usaron como forma de tapar cosas, pero la mayoría lo utilizó como manera de acceder a un beneficio propio. Lamentablemente, la intromisión de la política en el deporte ha causado mucho mal a "la maestra de la vida" como la llamaba Cicerón.

Hitler dando un discurso en los Juegos Olimpicos de Berlín 1936

      Uno de los presidentes que tuvo la Argentina más ligados al deporte fue Marcelo T. de Alvear. Mas allá de las enormes diferencias que lo separan al radical con los personajes mencionados anteriromente, utilizó al deporte como herramienta política también. La "oveja negra" de la elite, así lo llamaban, le dedicaba muchas horas a las prácticas atleticas, la natación, el box y el tiro al blanco. Pero quedará en la historia de otro deporte, por esas cosas de la vida.

      El sábado 16 de noviembre de 1901, hoy se cumplirían 110 años, fue una jornada histórica para el automovilismo argentino. Aquel día, se disputó la primera carrera de automóviles en la Argentina organizada por una Comisión de Damas en beneficio del Asilo Siglo XIX. Juan Cassoulet con un Rochester a vapor, fue el ganador. El automovilista tardó 59 segundos en recorrer 1.000 metros de la pista del Hipódromo Argentina en Palermo con una velocidad de poco más de 73 Kph. Después de dicha competición, se disputó otra con peso libre ganada por Marcelo T. de Alvear sobre el Barón Aarón de Anchorena sobre 3.000 metros.

      A fines del Siglo XIX, Alvear ya se había dado a conocer al participar en la Revolución del Parque, en 1890. El joven radical ya había comenzado a recorres distintos puntos del país, haciendose ver, mostrando interés en la política y en su función. Llegó a ser diputado y luego se ubicó en Francia, para realizar las tareas de Embajador.

      La presidencia de Alvear, 21 años después de la carrera, tuvo altibajos constantes. Gobernó el país entre los años 1922-1928, en medio de los dos períodos que tuvo como mandatario a Hipólito Yrigoyen. El radical, distanciado de Yrigoyen, tuvo la difícil tarea de conducir al país con las heridas de la Primer Guerra Mundial todavía sin cerrar. Si bien el crecimiento fue increíble, la economía continuaba siendo vulnerable. La creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) en 1922 y la designación de Enrique Mosconi como director fue uno de los logros más significativos de su gestión.

     Líder de la UCR, estaba en desacuerdo con las intervenciones provinciales a diferencia de su rival dentro del partido, Yrigoyen. En materia de obras públicas se inició la construcción de los ministerios de Hacienda, Obras Públicas, Guerra y Marina.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Efemérides: El Muro

La decisión de levantar el "Muro de la Verguenza" fue de las autoridades de la RDA
El 9 de noviembre de 1989 ha sido testigo  de la caída del Muro de Berlín, paredón de 155 kilómetros de largo y casi 4 mts. de alto que durante 28 años separó a la República Federal Alemana (RFA) de la República Democrática Alemana (RDA). Este hecho marcó un quiebre en la historia, no sólo europea sino mundial. Cansados de la división que le habían impuesto las grandes potencias después de la Segunda Guerra Mundial, el pueblo letón decidió actuar por mano propia y una gran cantidad de gente fue con martillos y mazas a derribar el Muro.
La caída no fue sólo material, sino también ideológica. Provocó el cese del sistema de relaciones internacionales caracterizado por el enfrentamiento entre dos modelos ideológico-políticos opuestos: el capitalismo, representado por Estados Unidos y el comunismo, representado por la URSS. Al período que va desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y hasta 1989 se lo conoce como el de la Guerra Fría.
Los berlineses del Este y Oeste se mantuvieron separados, sin poder traspasar la barrera que se les había forzado. Las cifras de la cantidad de muertos durante la existencia del Muro son confusas. Los investigadores del Centro de Investigación Histórica de Potsdam presentaron datos que hablan de una cifra que asciende, por lo menos, a 136 víctimas aunque la Fiscalía de Berlín opina que fueron 270, 33 producto de las explosiones de minas que rodeaban el lugar. El 3 de octubre de 1990, la República Democrática Alemana se unió a la República Federal y dejó de existir luego de cuatro décadas de subsistencia.
El presidente Nicolás Sarkozy, admitió haber estado presente el día que se derrumbó el Muro aunque rondan muchas suspicacias con respecto a las declaraciones del mandamás francés, y la prensa lo desmiente. Sarkozy dice que viajó a Alemania como secretario general adjunto del RPR (Reagrupamiento por la República), un partido político de ideología conservadora. Los medios franceses no creen en la historia y dicen que el mandatario estuvo una semana después del hecho.

Sarkozy en el muro. Hay dudas sobre su presencia durante el derrumbe.

En medio de esta situación, hubo un episodio sumamente histórico. El Mundial de Alemania 1974 fue testigo fiel del enfrentamiento entre la RFA y la RDA por la definición del grupo 1. La Alemania del Este llegaba con la clasificación en el bolsillo, le había ganado 3-0 a Australia y 1-0 a Chile, mientras que los del Oeste a pesar de haber empatado 1-1 con Chile y haber derrotado 2-0 a los australianos todavía no tenían el pase a la siguiente ronda asegurado.
El partido había sido víctima de numerosas hipótesis. El estadio se encontraba rodeado de francotiradores en el techo, por la amenaza de bomba que se rumoreaba si la Alemania Democrática vencía. Jürgen Sparwasser fue el ídolo de la jornada. El jugador de la RDA fue quien a los 77 minutos convirtió el único gol del partido y le dio la victoria a su equipo. Algo que en las vísperas del encuentro no estaba en los planes de casi nadie. Por cosas del destino, la derrota beneficio a la RFA ya que el segundo puesto que consiguió en el grupo le brindó una próxima instancia más accesible que a su rival.
Los capitanes Franz Beckembauer (RDA) y Bernd Bransch (RFA) se saludan antes del partido
En dicho mundial, la República Federal Alemana se consagraría campeón venciendo a la recordada Holanda de Johan Cryuff, La Naranja Mecánica y su fútbol total.  En 1990 iban a disputar otro encuentro como forma de finalizar la rivalidad y darle inicio a la reunificación, pero los disturbios provocados por ambas parcialidades impidió que se realice.
Once meses tuvieron que transcurrir, luego de la caída del Muro, para que tenga lugar la reunificación de Alemania. En 1990 se realizo la “unidad en libertad” bajo la aprobación de Estados Unidos, la Union Sovietica, Gran Bretaña y Francia, lo que quedo plasmado en lo que se conoció como el Tratado 2 + 4.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Un acercamiento con el Malo

Cristina y Obama intentarán reforzar la relación entre ambos países
             La presidente Cristina Fernández de Kirchner y su par estadounidense, Barack Obama, se comprometieron a trabajar en conjunto para “construir” una relación bilateral fuerte y unida. Tras esta noticia, me surgieron dos sentimientos totalmente opuestos, aunque uno más fuerte que el otro. Entiendo el posible crecimiento económico que se podría llegar a obtener, estos asuntos son siempre impredecibles, por un lado. Por el otro, es tal la antipatía que ha creado en mí Estados Unidos a lo largo de la historia que ha puesto  en dudas sus intenciones, siempre beneficiarias a su imperio.  A continuación, recordaremos algunos puntos de su macabro comportamiento con respecto al mundo y, por supuesto, a Argentina.
A lo largo de la edad contemporánea, Estados Unidos vio cómo su economía se ensanchaba y su país se convertía en potencia mundial y “ejemplo” para todas las demás naciones.  Con el afán de auto endiosarse, no tuvieron escrúpulos a la hora de invadir países o declararles la guerra, colocar gobiernos de facto o manejar los medios de comunicación.
El primer punto es una historia conocida. EEUU siempre tuvo la necesidad de inventar un enemigo al cual poder atacar y, de paso, extraer sus riquezas. En su momento lo fue la Unión Soviética, que luego de la caída del Muro de Berlín en 1989 vio como sus fuerzas se desvanecían y caían en manos de las estadounidenses. El capitalismo derrotaba al comunismo, aunque no por completo. La ideología que pregonaba la Unión Soviética sobrevivió a las garras del imperialismo estadounidense tanto en Cuba como en China y Vietnam, por lo menos en la teoría, ya que ninguno de los tres gobiernos practicaba íntegramente el comunismo.
La revolución cubana que en 1959 derrocó al dictador Fulgencio Batista no estaba integrada por jóvenes del Partido Comunista. Además Cuba tuvo que aceptar capitales extranjeros en el ámbito turístico debido a su delicada economía, producto del bloqueo comercial que le había impuesto Estados Unidos. Por su parte, China y Vietnam se acercan más al capitalismo que al comunismo en la práctica. En la teoría el comunismo sobrevivió, pero no en la práctica.
Lamentablemente, para un país subdesarrollado, las ideas que un político va a proponer en dicha nación tienen que tener como protagonista principal a Estados Unidos y a Gran Bretaña. Entre ellos, manejan los hilos de gran parte del planeta a su antojo.
En medio de la Guerra Fría, los norteamericanos tuvieron un nuevo rival, Vietnam. Entre 1964 y 1973, EEUU apoyó a Vietnam del Sur en el enfrentamiento que mantuvo con Vietnam del Norte, auxiliado por la URSS. Ante la férrea defensa de los vietnamitas del norte, la presión de la opinión pública y diversos tratados de Paz, Estados Unidos se vio obligado a retirarse de la contienda. Este hecho está marcado como la primera derrota de los norteamericanos en un enfrentamiento militar. La guerra siguió unos años, hasta que en 1975, Vietnam del Norte tomó el poder del país e instauró un gobierno comunista.
Los enemigos de esta era son Afganistán e Irak, este último por poseer grandes cantidades de petróleo, el oro de la época. El atentado contra las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, fue el motivo para que Estados Unidos haya invadido el país árabe, extraído el petróleo y asesinar a su pueblo. Un atentado en el cual rondan muchas suspicacias. Paredes de los edificios caídos como en una demolición (hacia adentro), la familia Bin Laden saliendo del país pocos días después de la tragedia y la clara muestra de los únicos beneficiados de todo esto, las grandes empresas petroleras y los clanes familiares.
Estados Unidos, presidido por George W. Bush y en medio de la ceguera que crea el dinero y el poder, no sólo invadió Afganistán sino también lo hizo en Irak, un país que nunca los había atacado a ellos. A pesar de eso, los militares estadounidenses no tuvieron el menor de los miramientos a la hora de asesinar a la población iraquí, entre ellos bebés, discapacitados o ancianos con la simple excusa de que había que eliminar el terrorismo en el mundo. Esto no parece realmente una guerra. Primero cayó Kabul y luego la sucedió Bagdad entre terror, espanto y lágrimas. En cuanto al objetivo militar, el enfrentamiento ha tenido un resultado menor al esperado. Lo que EEUU no se puede permitir es una nueva derrota como en Vietnam, por lo tanto mudó la idea de ganar la guerra por la de no perderla.
 Barack Obama, actual presidente de Estados Unidos, había incluido en su plataforma política la salida de las tropas militares de Irak, algo que todavía no cumplió. Más allá de que la cantidad de soldados habitando en el país asiático es menor que cuando asumió, las fuerzas americanas y el dolor aún persisten. La sanguinaria aventura militar se cobró la vida de 4.400 soldados, más de 30.000 uniformados heridos y ha valido más de 736.000 millones de dólares. Habiendo millones de personas que mueren de hambre, Estados Unidos destina una increíble cantidad de dinero en una guerra que sólo genera beneficio propio, una clara muestra del individualismo que caracteriza a los gobiernos norteamericanos. George Bush, un personaje ignominioso para gran parte de la población mundial, fue uno de los principales protagonistas de esta masacre.
Lo único que dejó Irak, como todas las guerras, fue dolor.

El segundo punto se trata sobre la imposición de gobiernos de facto por Estados Unidos o dictaduras que recibieron el apoyo de EEUU, ayuda prácticamente vital para que un totalitarismo perdure en esta era.
En Argentina, el Proceso de Reorganización Nacional que derrocó a María Estela Martínez de Perón el 24 de marzo de 1976 recibió apoyo económico y armamentístico por parte de los Estados Unidos. Además, bajo la Doctrina de Seguridad Nacional, los norteamericanos implementaron totalitarismos en Brasil con Geisel, en Paraguay con Stroessner, en Uruguay con Bordaberry y en Chile con Pinochet. La DSN expresaba la necesidad de instalar el orden en Latinoamérica, una excusa para que EEUU meta sus narices en esta zona.
Por su parte, Alfredo Stroessner, dictador paraguayo durante 35 años (1954-1989), mantenía una buena relación con el gobierno estadounidense. La pregunta era: ¿Por qué Estados Unidos se preocuparía por un territorio tan chico como Paraguay? El país guaraní se encuentra entre Brasil y Argentina, las dos potencias de America Latina, y ese podría ser un buen asentamiento para las garras del comunismo y desde allí expandirse.
En el libro El gran supremo de Bernardo Neri Farina, una gran biografía de Alfredo Stroessner, el periodista explica la relación que tenía el dictador paraguayo con el ex presidente estadounidense Dwight David Eisenhower. “Eisenhower fue un aliado más a Stroessner a quien trataba de mi “leal amigo” y llenaba de recursos económicos para tentar el crecimiento del Paraguay. Entre 1954 y 1960 el Paraguay recibió aproximadamente 30 millones de dólares de ayuda norteamericana, una cifra fabulosa para aquellos tiempos.”. Que ironía del destino, “leal amigo”. Hoy Obama catalogó a Cristina como su “amiga”.
La dictadura de Augusto Pinochet también recibió favores por parte de Estados Unidos. Primero para derrocar al gobierno del inolvidable Salvador Allende y luego para mantenerse en el poder por casi 17 años (1973-1990). El primer indicio del acercamiento a un golpe de estado en Chile fue el asesinato del Comandante en Jefe, el general René Schneider, un gran apoyo de Allende en el ejército. En el documental denominado Salvador Allende, el embajador estadounidense en ese momento en Chile, Edward Korry, habla sobre el apoyo brindado por parte de EEUU para perpetrar el golpe. Aquí trasladamos una parte de la entrevista que brindó Korry.
¿Cuál fue la reacción de Richard Nixon ante la elección de Allende?
Bueno, yo no estaba allí pero sí que puedo relatarle los hechos que ya conocemos hoy. Ordenó a la CIA que no permitiera que Allende asumiera la presidencia.
¿Cómo?
Exactamente no lo sé, solo sé que expresó su deseo de no permitir que Allende asuma la presidencia y le comunicó a la CIA que hiciera todo lo que tuviera al alcance de su mano
¿Y eso incluía un golpe militar?
Sin lugar a dudas incluía un golpe militar. De hecho en cuanto Allende ganó las elecciones quisieron que yo presionara a la derecha militar chilena. Después de aquello, tres de los generales más importantes se reunieron con nuestro agregado militar, Goldman, para preguntar cuál era la posición de Estados Unidos y pidieron su apoyo para perpetrar el golpe de estado.
Cuando se habla de la muerte del general Schneider y el papel de la CIA, hoy se sabe que se trasladaron armas y municiones desde Washington a Chile por medio de una valija diplomática. ¿Tenía conocimiento de eso?
Claro que no. Porque cuando Kissinger y el presidente de la CIA testificaron ante el Comité, un Comité ante el que no se me permitió testificar, dijeron que no metan en esto al embajador, no se lo cuenten. Pero yo lo supuse.
¿Qué le dijo Nixon cuando se reunió con él en la Casa Blanca?
Me saludó cálidamente y le dijo a Henry (Kissinger): “El embajador nos cuenta todo tal y como es”. Y empezó a soltar un discurso de cinco minutos sobre cómo iba a aplastar a Allende. No paraba de golpear su puño contra la mano. Y que lo destruiría y lo hundiría económicamente. Que iba a exprimirlo económicamente.
El 11 de septiembre de 1973 un golpe militar comandado por Augusto Pinochet y Estados Unidos desde las sombras, derrocó a Salvador Allende, quien ante la pérdida del poder y el asedio de los militares se suicidó. El mundo perdía, nuevamente, a un gran idealista.
Salvador Allende, aliado de Cuba, había desafiado a Estados Unidos

Las dictaduras en Latinoamérica sólo propiciaron retrocesos, injusticias y muertes. El Plan Cóndor fue uno de los acuerdos más terribles y horrorosos que se hizo entre distintos países. Promovido por el gobierno militar de Chile, el Plan Cóndor básicamente consistía en una labor conjunta entre Chile, Argentina, Paraguay, Brasil, Uruguay y Bolivia, con la ayuda incondicional de la CIA, para eliminar, cueste lo que cueste, al comunismo, el marxismo y la izquierda. Para los exiliados ya no era un lugar seguro ni siquiera un país limítrofe, por lo que tenían que buscar sus asentamientos en sitios más alejados de sus tierras. Otros fueron capturados en su exilio y devueltos a su país natal. Una época aterradora de América Latina en la cual la zona se vio claramente perjudicada tanto económica como socialmente. Los hilos del títere los manejaba EEUU.
El tercer y último punto se trata sobre los manejos de Estados Unidos dentro de los medios de comunicación. El periódico y la radio fueron una innovación en su momento. Con la llegada de la televisión, los medios comenzaron a tener mayor influencia sobre la sociedad. Y con el arribo de la Internet, los gobiernos supieron que manejar los medios era manejar una gran parte de la población. Por lo tanto, los mandatarios estadounidenses, con ayuda de los clanes familiares y las megas corporaciones petroleras, manipularon la información complaciendo siempre sus necesidades. Muchos dictadores utilizaron a los medios como instrumentos de propaganda y muchas veces, el periodismo cedió su dignidad y su credibilidad por el mísero valor del dinero.
La guerra de Vietnam fue uno de los comienzos del periodismo de guerra. A través de imágenes por la televisión, la sociedad estadounidense se enteraba de cómo su país iba en la guerra. Debido a que el resultado de dicha contienda no fue favorable para Estados Unidos, se callaron muchas voces con respecto al tema y cada vez se habló menos de la derrota sufrida por el ejército americano en manos de los vietnamitas.
Algo similar ocurrió con la Guerra de Malvinas que tuvo como protagonistas a Argentina e Inglaterra. En 1982, nuestra nación era presidida por uno de los personajes más macabros de la historia nacional, Leopoldo Galtieri. Dicha guerra fue el manotazo de ahogado que intentó una dictadura en plena agonía. En medio del pánico y el malestar social, Galtieri envío al enfrentamiento a jóvenes sin experiencia que tenían enfrente a un ejército más preparado y con una diferencia de armamentos increíble. El título “Estamos ganando” que utilizó la revista Gente, dirigida por Samuel Gelblung, reflejaba la posición que tomó la prensa en aquellos años. Lamentablemente, la única información que tenía la sociedad era esa. La Guerra de Malvinas fue clave para la caída del régimen totalitario y la vuelta de la democracia.
La batalla de esta era contra Afganistán e Irak tuvo todo un movimiento periodístico detrás. Mientras Bush se llenaba la boca en sus discursos, amenazando al terrorismo, a Bin Laden y a Al Qaeda, los medios de comunicación impregnaban el miedo y el caos en toda la nación americana. En el documental dirigido por el gran cineasta Michael Moores que trata sobre el atentado a las Torres Gemelas, se puede ver fracciones de noticieros estadounidenses que trasmiten pavura, angustia y odio hacia el terrorismo. El ejército aprovechaba y reclutaba soldados jóvenes para la aventura militar de Bush y sus amigos en el continente asiático.
Si la prensa hubiese sido más valiente, generosa y eficaz habría desenmascarado a muchos maléficos personajes de la historia. Pero no lo pudo lograr, y hay misterios que todavía siguen en las sombras. Injusticias que no se logran escuchar, voces que intentan romper el silencio sin poder quebrarlo.
Estados Unidos es uno de los mayores responsables de la terrible pobreza que existe en el mundo, de las innumerables injusticias que se cometen a diario en nuestro planeta y de las peores atrocidades que se han cometido en estos tiempos.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Efemérides: El salteño Victorino

de la Plaza condujo al país en medio de una contienda mundial
La Ley Sáenz Peña había permitido el ingreso a una amplia cantidad de gente a la política. La condición de secreto, universal y obligatorio que se le impuso al voto, propuesta por el presidente Roque Sáenz Peña, provocó, intencionalmente o no, el acercamiento de distintos sectores que antes no habían tenido mayor incidencia en las decisiones del futuro del país. Uno de los motivos que explica el alejamiento de la población con la acción política, tiene que ver con el gran porcentaje de inmigrantes que vivían en el suelo argentino en esa época. En 1914, dos años después que se promovió la ley, la mitad de la población era extranjera.

La numerosa mano de obra debido a las inmigraciones, desencadenó en una expansión económica que no duraría demasiado debido a la situación financiera mundial, que tuvo su incidencia en Argentina, por la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Tras la muerte de Roque Sáenz Peña en 1914, Victorino de la Plaza, vicepresidente de aquel, tomó las riendas de un país con una sociedad todavía en construcción, en crecimiento y con el fantasma de la Gran Guerra acechando su bolsillo.

El 2 de noviembre de 1840 nació el salteño Victorino de la Plaza. Hace exactamente 171 años. De chico vendía empanadas, descalzo, que su madre cocinaba o le lavaba la ropa a sus compañeros para ganar unas monedas. El traslado a Buenos Aires fue con la intención de prosperar y marcó su vida para siempre. Incansable trabajador, partícipe de la espantosa Guerra de la Triple Alianza, abogado, profesor de filosofía, ministro de Hacienda, del Interior y luego de Justicia e Instrucción Pública, canciller, vicepresidente y presidente fue la carrera que realizó Victorino a lo largo de su vida. En el medio, vivió 21 años en Gran Bretaña.

Cuando asume, en 1914 un empuje migratorio hizo que casi se alcanzaran los 8 millones de habitantes, duplicando la cifra de 1895. El censo en ese año, demostró el aumento de la población urbana con respecto a la rural. El área cultivada alcanzó el récord de 24 millones de hectáreas y el país llegó a ser el primer productor mundial de maíz y lino, y uno de los primeros de lana, carne vacuna y trigo. Igualmente, la economía continuaba teniendo un alto grado de vulnerabilidad.
Los inmigrantes arribaron masivamente al país
La Primera Guerra Mundial, desorganizó los circuitos comerciales y financieros, retrajo las nuevas inversiones, provocó un fuerte encarecimiento de la subsistencia y dificultades en muchas industrias, aunque benefició a aquellas actividades, como la exportación de carne enlatada, destinadas al abastecimiento de los beligerantes. Esta situación explotaría unos años después, ya con Hipólito Yrigoyen en el poder. Las condiciones sociales se agravaron por las dificultades del comercio exterior y de la retracción de los capitales. La guerra perjudicó las exportaciones de cereales y agravó la situación ya deteriorada de los chacareros y también la de los jornaleros.

Inteligente, sumamente capaz, le tocó gobernar el país en una situación incómoda debido a las polarizaciones que imponía la Gran Guerra y las dificultades monetarias que conlleva un enfrentamiento de esa magnitud. Victorino de la Plaza mantuvo al país en una posición neutral con respecto al enfrentamiento bélico. Cuando le entregó el poder a Yrigoyen, se fue caminando hasta su casa vitoreado por el pueblo. Murió tres años después, el 2 de octubre de 1919, donando su Biblioteca a la ciudad de Salta, la que "me vio nacer".